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Corazón de milhojas de nata y frutas

Postres y dulces

Recetas de hojaldre, masas y pizza

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Corazón de milhojas de nata y frutas
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Instrucciones

Tiempo de cocción: 20 min
Tiempo de preparación: 50 min

Materiales:

- Molde en forma de corazón

- Manga pastelera con boquilla lisa

CÓMO PREPARAR UN CORAZÓN DE MILHOJAS DE NATA Y FRUTAS:

  1. Para el milhojas: extendemos las láminas de hojaldre y las cortamos con ayuda de una plantilla en forma de corazón, obteniendo 4 corazones. Los disponemos en dos bandejas con papel de hornear y cubrimos con el azúcar moreno.
  2. Colocamos una bandeja sobre la otra con un papel de hornear por medio. Finalmente disponemos otra bandeja de horno sobre la segunda bandeja que encaje a la perfección para hacer presión. Horneamos a 200 ºC durante 20 minutos y dejamos enfriar.
  3. Para el relleno: vertemos la nata en un bol amplio y la montamos con ayuda de una batidora eléctrica. Disponemos la nata montada en una manga pastelera con boquilla lisa.
  4. Montamos los milhojas rellenando un corazón con puntos de nata montada hasta cubrir toda su superficie. Repetimos el proceso dos veces más, montando así la segunda y tercera capa de nuestro milhojas y cerramos con otro corazón.
  5. Para la decoración: decoramos la mitad de la superficie del corazón con fresas cortadas en cuartos, arándanos y hojas de hierbabuena. Acabamos con un poco de chocolate rallado y… ¡a disfrutar!

CONSEJOS PARA PREPARAR UN CORAZÓN DE MILHOJAS DE NATA Y FRUTAS:

  • Podemos adaptar la receta a otras formas de hojaldre y formatos (más capas, otros rellenos, frutas de otra temporada...).
  • Horneamos los corazones en una bandeja de horno con otra encima, para ejercer presión sobre la masa y que ésta no suba al cocinarse (así obtenemos un milhojas fino y caramelizado por el azúcar).
  • Un truco para que la nata monte y obtener un resultado perfecto es enfriarla antes de su manipulación.
  • Es importante que los corazones estén fríos antes de empezar a disponer la nata montada, ya que si siguen calientes la nata se desharía y bajaría.
  • Con los bordes sobrantes de hojaldres, podemos hacer lacitos, trenzas o palmeritas: sólo tenemos que elegir la forma que más nos guste, pintar con huevo batido, espolvorear un poco de azúcar y hornear a 200 ºC durante 10 minutos.

INFORMACIÓN ADICIONAL SOBRE NUTRICIÓN:

Cuando hablamos de repostería, las milhojas es uno de esos clásicos que se nos viene a la mente. Puede que sea por el contraste entre un sabor dulce y su característica textura crujiente. Aunque también puede usarse para añadir ingredientes salados.

Sabemos que no es una opción para consumo diario, pero el poder prepararlo en porciones individuales, nos ayuda a no consumir en exceso. A nivel nutricional, es un plato muy denso caloricamente hablando, ya que aporta una ración alta de hidratos de carbono tanto el hojaldre como el azúcar añadido. Este último podríamos evitarlo, usando frutas para darle un toque dulce.

Podríamos también utilizar una masa de hojaldre integral, para mejorar el plato. Si usamos una masa que a su vez sea sin gluten, y revisamos que el resto de ingredientes también esté etiquetado gluten free, tendríamos una receta apta para personas con celiaquía. A su vez, si usamos una nata vegetal de coco o almendras, y nos aseguramos que el hojaldre no esté hecho con una fuente de grasa vegetal, tendríamos una receta vegana.

Información nutricional sobre el ingrediente destacado: En las milhojas, se parte de una masa de hojaldre, hecha principalmente de harina. En su elaboración, se incluye entre las capas de hojaldre una fuente de grasa, pudiendo ser mantequilla, margarinas o manteca de cerdo, generalmente.

A nivel nutricional, esta masa nos aporta principalmente hidratos de carbono y, en menor medida, proteínas.

En esta elaboración característica, se va doblando la masa sobre sí misma dejando en medio una capa de grasa, adquiriendo una textura crujiente después del horneado. Es una elaboración muy versátil en cocina, más típica de repostería, aunque también puede usarse para elaboraciones saladas.

Debido a su composición, el hojaldre es un ingrediente bastante calórico, puede ser un recurso práctico para variar recetas e incluir algunos alimentos salados que menos se utilicen en casa, o simplemente variando su presentación para hacerla diferente, pero sigue siendo una opción a utilizar de forma eventual y como comentábamos, en porciones individuales pequeñas para regular más cómodamente la ración consumida.