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Croquetas de quinoa y pollo

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40 min
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Dificultad
10 Puntuación
Receta de croquetas, quinoa y pollo
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Instrucciones

Tiempo de preparación: 40 min

¿Conoces la quinoa? Es un alimento muy nutritivo. Sus granos son de color amarillo pálido. Contiene hidratos de carbono, pero destaca sobre otros cereales por su contenido en proteínas y hierro. La forma de croqueta es una muy buena opción para bebés que están aprendiendo a comer. Pueden cogerla con las manos, pero también intentarlo con la cuchara, si están ya partidas. Para hacer croquetas, necesitamos que la quinoa quede bien cocida y un poco compacta, para poder formar bien la masa.

En esta receta, prepararemos unas apetecibles croquetas de quinoa y pollo, pero ¡hay múltiples variaciones! Como se trata de añadir otros ingredientes a la quinoa cocida, es fácil variar de receta. Lo importante es que los ingredientes estén ya cocinados, sean blanditos y estén bien picados. Para esta ocasión, utilizamos pollo que no está previamente cocinado. Pero también podemos aprovechar el pollo del caldo, o un trozo que haya sobrado de un pollo al horno. Así, esta receta nos ayuda a reaprovechar los alimentos.

Acompañaremos las croquetas de quinoa y pollo con verduras, como unas saludables judías verdes, para una receta completa. Con la decoración que os proponemos, ¡ningún niño podrá resistirse! Vamos a prepararlas.

 

  1. Lavamos la quinoa con agua utilizando un colador fino. La ponemos a cocer, siguiendo la proporción de 1 volumen de quinoa por 2 de agua. Por ejemplo, 1 taza de quinoa (300 g) y 2 tazas de agua. Cuando el agua hierva. tapamos y cocemos a fuego suave. El agua debe consumirse por completo al finalizar la cocción, para que las croquetas queden compactas. Una vez la quinoa esté cocida, la pasamos a un bol para que se enfríe. ¡Será más fácil para hacer la masa!
  2. Cortamos la cebolla a trozos muy pequeños, y la salteamos en una sartén con aceite de oliva virgen hasta que quede bien blanda. Retiramos la cebolla de la sartén, y en esta misma con un poquito de aceite freímos la pechuga de pollo (sin que se llegue a dorar) a fuego bajo y tapando la sartén para que el pollo se vaya cocinando con su propio jugo y quede blando. Una vez tengamos el pollo listo, lo deshilachamos y lo picamos bien fino. Mezclamos todo con la quinoa en la sartén y le echamos un poco de maicena para la masa quede más compacta y luego sea más fácil hacer la forma de las croquetas.
  3. Precalentamos el horno a 180ºC. Damos forma a las croquetas, y las vamos colocando en una bandeja de horno forrada con papel de horno. Si humedecemos las manos con agua, evitaremos que la masa se nos pegue a las manos. Horneamos durante unos 10 minutos, dando la vuelta a las croquetas.
  4. Para decorar, hervimos unas judías verdes, que nos servirán como césped en el plato. Usamos la yema del huevo para hacer un sol. Con las aceitunas negras haremos unas simpáticas caritas a las croquetas, así como los pies. Por último, el cebollino será el pelo. ¡Estas croquetas de quinoa han cobrado vida! Nadie podrá resistirse a estos mini-amigos que han aparecido a la hora de cenar.