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Crujientes de queso azul y salsa de higos

Recetas vegetarianas

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60 min
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Instrucciones

Tiempo de preparación: 60 min

Materiales:

-Molde para tejas

CÓMO PREPARAR CRUJIENTE DE QUESO AZUL Y SALSA DE HIGOS:

  1. Para el crujiente: batimos la harina con el agua, el aceite y sal al gusto. Extendemos la masa en forma de círculos sobre una sartén caliente y la cocinamos a fuego medio hasta que esté crujiente. La retiramos y le damos forma de teja sobre un molde rápidamente antes de que se enfríe para que no se endurezca.
  2. Para la crema de queso azul: cortamos el queso azul en dados y lo colocamos en un recipiente para batir. Añadimos el queso para untar, la nata y un poco de sal. Batimos el conjunto con una batidora hasta conseguir una textura homogénea y reservamos.
  3. Para la salsa de higos: calentamos en una olla el confit de higos con el vinagre balsámico, dejamos reducir y espesar y reservamos en un recipiente para que se enfríe ligeramente.
  4. Montamos el aperitivo con el crujiente en la base, sobre él la crema de queso y unos puntos de la salsa de higos. Decoramos con gajos de melocotón en almíbar, un poco de pimienta negra molida, tomillo seco y… ¡a disfrutar!

INFORMACIÓN ADICIONAL SOBRE NUTRICIÓN:

Dentro de los entrantes más utilizados en cenas especiales, el queso suele ser de esos alimentos que nunca fallan. Dentro de las formas de poder presentarlo, el crujiente de queso es una de las modalidades que se han puesto de moda. Ideales para tener raciones individuales que se pueden mojar en diferentes tipos de salsas, les van muy bien el contraste con sabores dulces como las pasas o dátiles, o como en este caso, la salsa de higos.

Este tipo de recetas, son muy cómodas porque sirven tanto para comidas o cenas de picoteo, como un entrante en cualquier evento. Aunque no es oro todo lo que reluce, ya que son muy densas calóricamente, ya que básicamente es una salsa de queso y nata, pero, sobre todo, están cocinadas en aceite de girasol, por lo que aumenta la cantidad calórica del producto final.

Podemos recurrir a este tipo de elecciones para eventos específicos, cómo celebraciones o fiestas anuales como en este caso, Navidad.

Podríamos mejorar la receta utilizando harina integral, así como usando aceite de oliva y horneando los crujientes en un molde para mantener la forma. Podemos buscar que los ingredientes estén etiquetados sin gluten, para tener una receta apta para celíacos.

Podríamos usar una mezcla de tofu silken, tofu firme y bebida vegetal para tener una receta vegana.

Información nutricional sobre el ingrediente destacado:

En esta receta, el queso es el ingrediente principal y parte fundamental. Existe una gran variedad de quesos. Es uno de los lácteos más usados. Aunque el más frecuente es a partir de leche de vaca o cabra, puede ser también a partir de leche de oveja o incluso búfalo o camella. Es uno de esos alimentos que no deja a nadie indiferente, o lo amas o lo detestas. Sobre todo, cuando hablamos de quesos muy fuertes, como el roquefort.

En la cocina se utiliza gracias a su versatilidad, ya que puede usarse para acompañar infinidad de recetas, formando parte de salsas o gratinándolo, e incluso rallándolo por encima.

A nivel nutricional, el queso, ya que parte de una leche, es rico en proteínas y grasas de buena calidad y no es perjudicial para la salud cardiovascular. No necesitamos evitar usarlos por este motivo, aunque si tenemos que tener en cuenta que cuanto más curado sea el queso, mayor concentración tanto de grasa como de sal, por lo que puede ser muy denso calóricamente hablando. También son una fuente de vitaminas, así como de minerales como el calcio, aunque no olvidemos que los lácteos no son un alimento imprescindible para cubrir sus requerimientos.