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Cómo le doy pescado a mi hijo

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Es bien conocido que el pescado es un alimento muy rico a nivel nutricional. Además de contener proteínas con un alto valor biológico, también aporta nutrientes fundamentales como yodo o selenio y vitaminas A, D o B12, entre otros nutrientes interesantes como la grasa saludable del pescado azul.

¡Seguro que conoces los ácidos grasos omega-3 del pescado azul, ¿verdad?!

El pescado es, como ves, un alimento muy interesante y, por lo tanto, necesario en la dieta saludable de tu niño para su correcto desarrollo y nutrición.

A pesar de esto, en la sociedad hay el “mito” de que es un alimento que normalmente genera rechazo en la población infantil. ¡No siempre es así! Es más, no empieces a introducir el pescado en su alimentación con este “miedo” innecesario, ¡a muchos niños les encanta! A continuación, vamos a intentar despejar todas las dudas que tengas entorno al pescado en la dieta de los niños.

¿Listos? ¡Vamos allá!

La recomendación general es que la introducción del pescado en la dieta del niño se debe efectuar cuando se inicia la alimentación complementaria, es decir, a partir de los 6 meses de vida.

Lo importante es incorporar los nuevos alimentos de uno en uno, durante el día (no dárselos por la noche para estar más alerta) y en pequeñas cantidades por primera vez. Aunque no hay pautas consensuadas concretas sobre ello, muchas veces se recomienda esperar entre 1 y 3 días entre alimentos nuevos para detectar posibles reacciones adversas en el bebé. Así que ten en cuenta que no te dará tiempo de darle “todos los alimentos nuevos justo a los 6 meses”, será una introducción progresiva a partir de esa edad.

En este momento ya puedes empezar a darle papillas que contengan pescado o trocitos de pescado desmenuzados y sin piel ni espinas. Tanto en un caso como en el otro, debes de tener presente que las comidas para niños de 6 a 12 meses pueden incluir, como máximo, 30-40 g/día de pescado blanco (magro) o azul (graso) sin espinas (esta cantidad siempre y cuando ese mismo día no le hayas dado también carne o huevo, para no excedernos en la proteína que tu pequeño puede tolerar).

Si optas por las papillas, lo mejor es intentar prepararlas en casa, así controlas la cantidad de pescado que acabamos de comentar y otros ingredientes para elaborarla (como utilizar aceite de oliva virgen extra o no añadirle nada de sal). Puedes preparar la tuya propia siguiendo esta receta de papilla de pescado para tu peque que tenemos preparada para ti.

¡Eso sí! Siempre tienes que hervir el pescado y los otros componentes antes de triturarlos. Todavía no es momento de utilizar otras formas de cocción como la plancha, demasiado fuerte para el estómago de tu bebé.

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Aquí te dejamos algunos de los pescados que puedes introducir:

*Para los peques, con el pescado azul es mejor priorizar los de tamaño pequeño (sardina o boquerón, por ejemplo).

Pero… ¿Y después de las papillas?

Como te comentaba anteriormente, puedes empezar a darle cuando quieras trocitos de pescado desmenuzados y sin piel y espinas.

Si te preocupa que tu peque “acepte este grupo de alimentos”, recuerda que lo más importante es que vosotros, los padres, normalicéis el consumo de este alimento en casa y prediquéis con el ejemplo.

Pero… ¿Darle pescado a un niño es seguro? He oído que contienen mercurio…

El mercurio es un metal que se encuentra en el agua y que, se almacena en la grasa de los pescados. Las autoridades competentes ya han emitido diferentes informes y comunicados en que nos dicen que, por su contenido en mercurio, en niños menores de 3 años, hay que evitar el consumo de pez espada o emperador, cazón, tintorera y atún (en niños de 3 a 12 años, limitarlo a 50 g/ semana o 100 g/2 semanas y no consumir ninguno más de la misma categoría la misma semana). Además, a causa de la presencia de cadmio, los niños deben evitar el consumo habitual de cabezas de gambas, langostinos y cigalas o el cuerpo de crustáceos parecidos al cangrejo.

El pescado después de la alimentación complementaria:

En niños de entre 12 meses y 3 años, se debe aumentar progresivamente la cantidad de pescado que le ofrecemos a nuestro hijo, hasta llegar a los 60-70g el día en que le demos este alimento. Recuerda que estas cantidades son si ese día no le damos ni carne ni huevo, si se quieren incluir en la comida y en la cena, habría que fraccionar las cantidades.

A continuación, os dejamos algunos consejos para hacerlo más ameno:

  1. 1. El tipo de pescado: depende cuál puede tener sabor más fuerte. Introducidlos poco a poco y de manera que este sabor quede suavizado con otros alimentos. Por ejemplo: con unas gotitas de limón.
  2. 2. Forma de presentación: algunos de los niños que desarrollan rechazo al pescado lo hacen por aburrimiento. Por lo tanto… ¡Seamos creativos! Cuando ya hayamos pasado el periodo de la alimentación complementaria, podemos ir cambiando la forma de preparar el pescado (plancha, horno, papillote, microondas, vapor, hervido…) y la forma de presentación (en forma de hamburguesa, timbal, rollito…).
  3. 3. Implicar al niño en el proceso de preparación del alimento: los niños valoran mucho todo lo que está hecho por ellos y están tremendamente orgullosos de mostrar sus habilidades a los demás. ¡Aprovéchate de ello! Involucra a tu hijo en el proceso de preparación de la comida o la cena, haz que cocine contigo (obviamente, teniendo en cuenta su edad y sus habilidades).

Como siempre, para cualquier duda que tengas dirígete a tu Dietista-Nutricionista o pediatra, que te podrá aconsejar y orientar conociendo mejor vuestro caso.

 

Laia Rovira.

Dietista-Nutricionista especializada en Alimentación Infantil.

Colegiada nºCAT000096.