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La alimentación complementaria

La alimentación complementaria

¿Cuándo empezar con las papillas caseras?

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna desde el primer momento de vida y hasta los 6 meses de forma exclusiva. Por lo general, es entonces cuando para el bebé ya no es suficiente tomar solo leche y empezamos con la alimentación complementaria. El momento exacto puede variar según el desarrollo psicomotor del bebé y el interés que demuestre en probar nuevos gustos y texturas.

 

Hasta hace unos pocos años, lo más común era empezar la alimentación complementaria del bebé con una papilla, generalmente con una papilla para la comida del mediodía hecha de cereales.

En la actualidad, además de las papillas, con algunos niños se lleva a cabo el “Baby Led Weaning (BLW)”, que se traduciría al español como algo así: “alimentación complementaria autorregulada o dirigida por el bebé”. Quizá te suene este concepto, ya que estos últimos años se ha puesto muy de moda. Si te parece, hablaremos del BLW en otro artículo, para ir paso a paso; en este nos vamos a centrar en las papillas.

Escojas el método de alimentación complementaria que escojas, verás que es tierno y divertido ver cómo los pequeños hacen carantoñas, se concentran en la comida que tienen en la boca y echan la mitad de la comida fuera. ¡Es toda una aventura!

 

*De los 6 meses hasta el 1r año: lactante

Es muy importante que tengas en cuenta que, hasta el primer año de vida, tu bebé es un lactante. La etapa del lactante es aquella que va desde el nacimiento hasta los 12 meses de vida. Esto significa que, hasta el año, la leche materna o artificial debe de seguir formando parte de la alimentación habitual de tu bebé.

Pero, como decíamos, alrededor de los 6 meses la mayoría de los bebés ya presentan las señales que nos indican que están listos para empezar con la alimentación complementaria.

Este período de diversificación alimentaria en el bebé, pues, normalmente se da a partir de los 6 meses y hasta el año de vida. ¿Y cómo lo hacemos?

 

El calendario de incorporación de alimentos 

Hasta hace unos pocos años, como decíamos, la costumbre era empezar con una papilla de cereales o una papilla de verduras. Posteriormente, se empezaban a incluir las frutas, la carne, etc.

La última evidencia científica nos dice que no hay un orden establecido: lo podemos ver en las últimas recomendaciones de la ESPGHAN que se publicaron a principios del año 2017. A pesar de que durante muchos años, y aún hay casos en los se sigue haciendo, en la consulta del pediatra se daba un calendario fijo de incorporación de alimentos (que además variaba según el centro sanitario y el profesional), ahora se ha visto que no hay una evidencia científica que respalde seguir con este orden. Es más, esta pauta se hacía porque se pensaba que los alimentos potencialmente alergénicos, como los frutos secos (triturados) o el huevo, se tenían que retrasar en su incorporación para prevenir alergias. Y también se ha visto ahora que esto no es así y que retrasar la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos no previene alergias.

Lo que sí es importante es incorporar los nuevos alimentos de uno en uno, durante el día (no dárselos por la noche para estar más alerta) y en pequeñas cantidades por primera vez. Aunque no hay pautas consensuadas concretas sobre ello, muchas veces se recomienda esperar entre 1 y 3 días entre alimentos nuevos para detectar posibles reacciones adversas en el bebé.

 

Papillas para el bebé

Existen muchas recetas de papillas. En el caso de las papillas de verduras, por ejemplo, la base siempre es la misma: limpiar, cortar y cocinar las verduras y, opcionalmente, le puedes añadir patata u otros ingredientes.

Te dejo unas cuantas recomendaciones generales a tener en cuenta:

  • No se debe añadir ni azúcar ni miel ni edulcorantes en los alimentos de los niños.
  • Es conveniente evitar la sal y los alimentos muy salados en general.
  • Recuerda que los integrales son más ricos en nutrientes y fibra, los puedes utilizar desde el inicio.
  • A partir del inicio de la alimentación complementaria, puedes empezar a ofrecerle agua a tu bebé según la sensación de sed que tenga.
  • Es mejor no cocinar las verduras durante demasiado tiempo, de lo contrario se pierden gran parte de las vitaminas.
  • Las frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pasta, arroz o pan deben ofrecerse en cantidades que se adapten a la sensación de hambre del bebé.
  • En cuanto a los alimentos proteicos de origen animal (carne preferiblemente blanca, pescado y huevo), es importante limitar las cantidades iniciales: 20-30g de carne/día o bien 30-40g de pescado/día o bien 1 unidad de huevo pequeño/día.
  • Si vas a incluir carne en el puré de verduras, es mejor que la cocines por separado, ya que el tiempo de cocción es diferente.
  • Al final, haz un puré con el caldo que han soltado las verduras y un poco de aceite de oliva virgen extra.
  • Recuerda que no es necesario que lo sazones: tu pequeño ya tiene suficientes emociones descubriendo los nuevos sabores.

 

Las papillas para bebés se pueden congelar

Cuando prepares comida para el bebé, puedes aprovechar que te pones a ello y hacer comida de sobras para congelarla en porciones individuales. Las bandejas de cubitos de hielo son ideales. Aunque tienes que tenerlos limpios y cerrados o bien usar bolsas para hacer cubitos de hielo. De hecho, también hay recipientes para congelador ideados para alimentos de bebés. Puedes elegir la opción que prefieras y que te sea más cómoda.

 

Un último consejo

Déjale que se divierta un poco. Deja que tu pequeño experimente con la comida, respira hondo y cuenta hasta tres, ¡aunque se ponga hecho un desastre!

 

 

Laia Rovira. Dietista-Nutricionista especializada en Alimentación Infantil.

Colegiada nºCAT000096.